Historia

La dura lucha por la paz

Angola fue a última colonia portuguesa en independizarse. Los angoleños lucharon durante 14 años contra el colonialismo portugués. El 11 de Noviembre quedó marcado en la historia imborrable de Angola, pues fue en esta altura en la que los angoleños conquistaron su independencia. El país vivió duros momentos de una guerra fratricida que terminó el primer trimestre de 2002.

Agostinho Neto, el líder de la
liberación en Angola

De los tres movimientos nacionalistas que luchaban por la liberación del país, el Movimiento Popular por la Liberación de Angola (MPLA), la Unión Nacional por la Liberación Total de Angola (UNITA), dirigida por Savimbi, y el Frente Nacional de Liberación Angoleña (FNLA), solamente el primero fue considerado por la Organización de Unidad Africanas (OUA), en noviembre de 1964,con capacidad para combatir el colonialismo portugués y asumir el poder en el país. De hecho, el MPLA fue el primero y más actuante movimiento organizado en Angola. Tanto que la OUA reconoció la legitimidad del gobierno de Agostinho Neto, que declaró la independencia y asumió la presidencia del país.

Aún así, el FNLA y la UNITA iniciaron una sangrienta guerra contra el MPLA. Apoyados por algunos países africanos y por grades potencias mundiales, estos movimientos justificaban sus actitudes con el pretexto de estar combatiendo la orientación socialista del MPLA.

Dictaduras y potencias unidas

La liberación de Angola del yugo colonialista portugués dio fuerzas a otros movimientos similares en el continente africano, como SWAPO, en Namibia y el ANC, en Sudáfrica. Ambos luchaban contra la dominación de los racistas sudafricanos. También despertó la ira del exPresidente Mobutu Sse Seko, de la República de Zaire.

De esta forma, fuerzas de Zaire y de Sudáfrica invadieron Angola inmediatamente, en apoyo al FNLA y la UNITA, respectivamente. Ante las amenazas, Agostinho Neto recurrió a la ayuda de Cuba, que auxilió con grandes contingentes de hombres y también con logística. Esto ocasionó, ya en 1976, la derrota de la FNLA, la retirada de Zaire y la desarticulación casi total de la UNITA.

Países como Irán, Francia, Arabia Saudita, Marruecos y, nuevamente Zaire, se unieron para apoyar a la UNITA con soldados y logística. A ese grupo se unió Sudáfrica, en 1979, con la elección de Pieter Botha para Primer Ministro. En 1981, con la ascensión de Ronald Reagan a presidencia de los Estados Unidos de América. Éste dio su apoyo financiero y logístico a la UNITA, que estaba consolidada, a pesar del conocimiento internacional de la inconsistencia ideológica del favoritismo de esa organización y de las frecuentes denuncias de violaciones de los derechos humanos que pesaban contra ella.

Con todo su poder, la UNITA llegó a dominar casi dos tercios del territorio angoleño, aunque siempre había tenido dificultad en penetrar en las áreas más pobladas y económicamente más desarrolladas del país.

Negociaciones

Agostinho Neto murió en 1979 y el cargo pasó a José Eduardo dos Santos. Las crecientes presiones que los Estados Unidos sufría para condenar el régimen del apartheid en Sudáfrica, llevaron cada vez más al mundo a ver que una solución negociada para el conflicto era el único camino para acabar con su internacionalización.

En Diciembre de 1988, la isla del Gobernador, en New York, fue palco del encuentro histórico entre los gobiernos de Sudáfrica, Angola y Cuba, bajo medicación de los EUA. La retirada de las tropas de Sudáfrica y cubanas era el punto determinante del acuerdo, que también preveía la negociación de paz entre los gobiernos de Angola y la UNITA, y la definición, por parte de Sudáfrica de una fecha para la independencia de Namibia.

Gbadolite fue el primer acuerdo de paz a seguir tras varios intentos

En efecto, los soldados extranjeros se retiraron de Angola, obedeciendo un cronograma, y Namibia independizó en Marzo de 1990. Este hecho demuestra la importancia que Angola tuvo en la liberación de Namibia y el derrumbe posterior del régimen del apartheid en Sudáfrica.

Tuvieron entonces inicio las negociaciones para resolver los conflictos internos, iniciándose con la Cumbre de Franceville, en el Gabón, en Octubre de 1988, seguida de la reunión de ocho jefes de estado africano, en Luanda. Esos encuentros crearon condiciones para la Cumbre de Gbadolite, en Zaire en Junio de 1989. A pesar del encuentro haber dado origen a los Acuerdos de Gbadolite, con la buena voluntad de Angola y de casi veinte Jefes de Estados Africanos en actuar bajo medicación de Mobutu Sese Seko, la dualidad en la conducción de los acuerdos por el dictador de Zaire, cuya complicidad con la UNITA era conocida, impedía el cumplimiento de los mismos.

En los acuerdos de Bicesse, el Gobierno angoleño extendió mas un vez su mano a la paz

Dos años después, representantes de la UNITA y del gobierno de Angola se encontraron en Bicesse, Portugal. Al contrario del encuentro de Gbadolite, esta cumbre terminó con un amplio acuerdo firmado por las dos partes, ampliando las esperanzas de paz en Angola. Fue establecido un extenso cronograma que culminaría con la realización de las primeras elecciones libres y democráticas en Angola, supervisadas por la Naciones Unidas. EL gobierno y la UNITA (FAPLA, Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola y FALA, Fuerzas Armadas Liberación de Angola respectivamente) también deberían disolver sus ejércitos y formar uno único, las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA).

Elecciones

El gobierno cumplió sus compromisos: desmovilizó gran parte de su ejército, de casi 400 mil hombres, garantizó la libertad de los partidos políticos y programó elecciones presidenciales y legislativas para Septiembre de 1992. Durante la campaña, que trajo un clima de relativa paz al país, la UNITA comenzó a mostrar sus reales intenciones. Con un aparato de seguridad amenazador, intimidaba a la población, admitía atentados que antes negaba, dejando claro que no aceptaría otro resultado en el pleito electoral que no fura su victoria.

Las elecciones de 1992 trajeron esperanza dentro del
ejercicio democrático

Aún así no consiguió su intento y la población mostró claramente el camino que deseaba seguir. El MPLA derrotó a la UNITA por 54 por ciento al 34 por ciento de los votos en las elecciones legislativas, mientras que el Presidente, José Eduardo dos Santos obtuvo 49,6 por ciento de los votos y el líder de la UNITA, 40,1 por ciento. A pesar de la victoria, el acuerdo decía que si ninguno de los dos candidatos alcanzaba 50 por ciento de los votos, habría una nueva vuelta en la elección.

Pero esa nueva vuelta no llegó a realizarse. La UNITA hizo acusaciones de fraudes en la votación, contrariando el parecer de toda la comunidad internacional, inclusive de la representante especial del secretario general de las Naciones Unidas, Margareth Anstee. El líder de la UNITA se retiró para la provincia de Huambo y ordenó el reinicio de la guerra en gran escala. Las FAPLA habían sido desmovilizadas y las FAA también estaban en formación, pero las FALA continuaban intactas. Uno de los objetivos era controlar totalmente el país o por lo menos, gran parte del mismo, inclusive con intención de crear la Angola del Sur.

Resistencia Popular

La UNITA fue sorprendida por la resistencia de la propia población que indignada con la violación del tratado de paz, empuñó armas en varias ciudades y lucharon contra las fuerzas de la UNITA. En Luanda, los combatientes fueron valientes y las fuerza terroristas fueron expulsadas de la capital. Con el tiempo esa resistencia fue ocasionando el aumento progresivo de los bandos asesinos contra las poblaciones civiles.

Las FAA con apoyo de la movilización popular, comenzaron una escalada de éxitos contra la UNITA que las colocaron muy próximos a la victoria final. Pero las peticiones internacionales y en especial, la presión de los Estados Unidos, llevaron nuevamente a la reapertura de la vía diplomática.

Varios encuentros que pretendían retomar las negociaciones fueron realizados bajo las promesas de las Naciones Unidas: Namibe, en el sur de Angola en 1992, en Addis Abeba, Etiopía, entre Enero y Marzo de 1933; y en Abidjan, en Côte D'ìvoire en Abril y Mayo de 1993. Todos fracasaron debido a la intransigencia de los negociadores de la UNITA. Después de la retomada de los contactos en la ciudad de Namibe, la UNITA atacó Uije, en el norte del país. En Addis Abeba, la UNITA abandonó la mesa de negociaciones e inició un ataque a Huambo.

En Abidjan, seis semanas de negociación fueron desperdiciadas cuando la UNITA se recusó a firmar un acuerdo con 38 puntos, el cual el gobierno angoleño ya había aceptado. En este úultimo caso, la UNITA y las FAA exigían que tropas de la ONU entraran en acción.

Lusaka

Lusaka fue la tercera gran cumbre medida por las
Naciones Unidas en búsqueda de la paz

EL día 20 de Noviembre de 1994, después de meses de difíciles negociaciones, el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Angola, Venancio de Moura y el secretario general de la UNITA, Eugenio Manuvakola, firmaron el Protocolo de Luska, en Zambia que retomaba puntos básicos del Acuerdo de Bicesse.

Había esperanza de que este nuevo acuerdo traería la paz definitiva debido a algunas buenas razones: la Guerra Fría había terminado y el mundo comenzaba a comprometerse má con la defensa de los derechos humanos. Principalmente porque, en Mayo de 1993, los Estados Unidos, con la figura del presidente Bill Clinton, finalmente reconocería al Gobierno de Angola. Para reparar la justicia de sus antecesores, el presidente norteamericano tenía el objetivo de suavizar cualquier connotación política que pudiese existir en los actos de la UNITA.

Entre otros temas, el Protocolo de Lusaka visionaba la creación de un gobierno de reconciliación nacional, reiteraba la necesidad de desmovilización de las fuerzas militares de ambos lados e igualmente, la entrega a las autoridades gubernamentales de las áreas controladas por la UNITA.

A pesar de los esfuerzos de las Naciones Unidas, poco salió como lo tenían previsto, comenzando por el desarrollo de las tropas. Las FAA redujeron su efectivo a apenas 70 mil hombres, pero la UNITA continuaba remitente en integrar sus hombres en el ejército único.

Gobierno de Reconciliación

En el intento de superar los desequilibrios sucesivos impuestos por la UNITA en la búsqueda de la paz, el presidente José Eduardo dos Santos resolvió autorizar en Abril de 1997, el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional (GURN), medida que debería ser colocada en práctica apenas después de la entrega de los territorios ocupados por los guerrilleros. Así la UNITA pasó a integrar varios ministerios y a ocupar 70 lugares en la Asamblea Nacional, disponibles desde la interrupción del proceso electoral de 1992.

Durante todo ese proceso, la UNITA no cedió en su terrorismo. En diciembre de 1995, atacó el municipio de Soyo, donde estaban las empresas petrolíferas norteamericanas y francesas. En Marzo de 1998, sus fuerzas promovieron la masacre de más de 200 civiles en la provincia de Malanje. El movimiento terrorista continuaba entrenando sus tropas, como dijo en Agosto de 1997 la propia fuerza de paz de la Misión de Observación de las Naciones Unidas en Angola (MONUA)

La comprobación vino ese mismo año, a través del secretario general de la UNITA, Eugenio Manuvakola, que estaba desaparecido desde que firmaron el Protocolo de Lusaka. El se había escapado de Bailundo, cuartel general de Savimbi, localizado en la provincia de Huambo. Manuvakola reveló que había sido preso y torturado por haber firmado el acuerdo sin que éste previese la entrega de las provincias de Huambo, Bie y Benguela al control de la UNITA. Reveló también que las fuerzas de la UNITA estaban reorganizando para reiniciar la guerra cuando él entendiese.

Angola dice basta

En este punto, la falta de MONUA fue no percibir que el líder de los guerrilleros aprovechaba el alto el fuego para contrabandear diamantes y con el dinero obtenido fortalecer sus tropas con armamentos sofisticados y mercenarios ucranianos, tutsis y sudafricanos. En cuanto esto el gobierno angoleño procuraba volver a la mesa de negociaciones y hacía concepciones.

La guerra continuó hasta que el líder guerrillero murió en combate el 22 de Febrero de 2002. Después de casi 40 años de conflictos, cinco de cada seis angoleños nunca conocieron la paz. Se desconocen los números, pero los muertos se elevaron a más de 1 millón. Aproximadamente 4 millones de personas fueron obligadas a dejar sus ciduades de origen.

La paz llega en Angola

Con la muerte del líder de los guerrilleros, se iniciaron contactos en Luena, Moxico, entre las fuerzas residuales de la UNITA y las FAA, proceso que culminó en la firma, el 4 de Abril de 2002 de un Protocolo de Entendimiento entres las partes. El 29 del mismo mes y año, era firmado en Luanda el documento que ponía fin a la guerra en Angola y abría las puertas para la reconstrucción del país, la reconciliación de todos los angoleños y la reintegracion social de aquel que en el pasado solo hicieron guerra.

El abrazo histórico entre el Presidente José Eduardo dos
Santos y el General de la UNITA Kamorteiro

El acantonamiento de las tropas de la UNITA, la absorción de parte de ellas en el ejército nacional, el reasentamiento de la población en sus locales de origen, así como el encuadramiento social de los antiguos guerrilleros son las principales tareas que el gobierno angoleño priorizó, a la par de la reconstrucción de infraestructuras económicas y sociales destruidas durante la guerra. Tareas que dada su amplitud, exigen todo un esfuerzo suplementario por parte de todos los angoleños y del concurso de la comunidad internacional, dadas las grandes sumas de dinero requeridas.

Así en tiempos de paz, la lucha de los angoleños es en la reconstrucción económica y social del país, y colocar Angola en el lugar que bien merece, tanto en África como en el Mundo.

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